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El Sonador

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El soñar despierta empezó en el pasillo en el que ella siempre estaba, sentándose en la vieja butaca de madera con los nombres gravados de todos los otros niños que tocaban el chelo. Ella miraba hacia el espacio y todo lo que tenía era felicidad. Ya no era la niña de 8 años, sino la mujer de 25 años tratando de encontrarse a sí misma y deseando ser niña otra vez. Sus sueños, no eran nada parecidos a los sueños que tenía cuando tenía 8 años. Ahora, ella soñaba con su futuro esposo, y su pequeña familia de “algún día” y la entrevista que tendría mañana a las 3:00pm para L.R.D. & Asociados. Más que todo, ella se soñaba dirigiendo esa pequeña escuela de música y expandiéndola para ayudar a niños de bajos recursos a aprender la pasión por la música. Aunque los sueños se sentían distantes, Samantha se sentía incómoda con la dirección que le estaban dando sus decisiones de ahora. Saliendo de los pensamientos felices, se dio cuenta de que sus pasiones por la vida le estaban pasando por sus narices. Ella sabía que era diferente cuando estaba creciendo. Era tímida, introvertida y tenía un don de locos para ayudar a otros a descubrir sus instrumentos. La escuela de la señorita Mowry para ayudar a los niños de la comunidad era genial y sin duda alguna, un refugio del teatro en casa. Ella siempre encontraba paz allí. Ahora, era más mayor, más madura y estaba con un deseo de continuar ayudando a estos niños que tenía a encontrar qué hacer. Sus pasiones se quedaban aquí, su carrera se encontraba en la firma de abogados. Entonces, tomó una decisión que sorprendió incluso sus propias ideas… decidió quedarse y enseñar. La señorita Mowry siempre le decía: “¿En dónde te ves brillando más, Samantha?” Donde nosotros brillamos más intensamente, Dios brilla lo más brillante posible. Después de todo, no son nuestras decisiones, sino las Suyas las que hacen que todo se una a nuestro favor.”

Jesús siempre habló en parábolas (también conocidas como historias cortas) y me he dado cuenta de que éste es el mejor método para yo aprender. La historia anterior, tan simple como pueda parecer y “no tan típica” como probablemente tú puedes estar pensando en este momento. Quería captar tu atención con esta pequeña parábola porque de la acción más simple que nuestra chica Samanta tomó, ella “soñó despierta.” Un momento con el que estoy muy familiarizada. Me gusta irme a un lugar de esperanzas y aspiraciones del que nadie me puede sacar. Soñar.

Sin embargo, muchos de nosotros, hemos llegado a unas serias encrucijadas. Encrucijadas donde hemos trabajado duro desde todos los puntos de vista. Samantha tuvo que haber trabajado duro para haber conseguido una entrevista con la firma de abogados, asimismo como tuvo que haber trabajado duro para saber cómo tocar los instrumentos. Pero se tuvo que tomar una decisión.

¡Dios! He luchado tantas veces en estas encrucijadas. ¿Qué hago ahora? Las preocupaciones del mañana y lo que es mejor para mi familia. ¿Qué si no funciona para sobrevivir? O aún mejor… ¿tendré éxito? Todas y cada una de las veces que una pequeña y serena voz me ha recordado “¿Puedo guiarte?” es muy parecido a la sensación de hablar ante una sala llena de gente desnuda porque te sientes como el bicho raro en la habitación… y terriblemente confundido. Me he dado cuenta, “Dios, no puedo hacer esto sin ti. Yo no quiero que me dirijas, sino que NECESITO que me dirijas.” Es terriblemente asustador pensar que alguien te va a dirigir fuera de la oscuridad de la confusión. Pero aun así, su mano que nos dirige, trae la luz de lo que tenemos que hacer. La luz, nos revela y nos inspira a ver la bondad de Dios sobre todo el lugar… los bienes que Dios tiene para nosotros e ilumina nuestro camino.

Lucas 11:33-36 (RVC)
33 Nadie esconde la luz que se enciende, ni la pone debajo de un cajón, sino en el candelero, para que los que entran vean la luz. 34 La lámpara del cuerpo es el ojo. Cuando tu ojo es bueno, también todo tu cuerpo está lleno de luz; pero cuando tu ojo es malo, también tu cuerpo estará a oscuras. 35 Ten cuidado, no sea que la luz que hay en ti resulte ser oscuridad. 36 Así que, si todo tu cuerpo está lleno de luz, y no participa de la oscuridad, será todo luminoso, como cuando una lámpara te alumbra con su resplandor.

Tener una pasión por algo que es dado por Dios. No huyas de eso. Abrázalo. Protégelo por favor. En el versículo anterior, nuestro hermano mayor Lucas, escribió un ejemplo de Jesús cuando caminó en esta tierra. Jesús afirmó: “34 La lámpara del cuerpo es el ojo. Cuando tu ojo es bueno, también todo tu cuerpo está lleno de luz; pero cuando tu ojo es malo, también tu cuerpo estará a oscuras.” Las pasiones son una luz que quema intensamente nuestro interior y que deja ver cosas que realmente no importan. A veces, nuestro mayor defecto es permitir que la opinión de otros calle nuestra pasión y mate el sueño que tenemos antes de permitirlo llegar a la superficie. Tenemos que presionar más allá de esto y tomar nuestros sueños apasionados y empujarlos hacia la luz.
Cuando alguien te dice que no se puede hacer, es más un reflejo de sus limitaciones, no de las tuyas. Deja de hablar mal de ti mismo.
Consigue ideas, embárcate en lo que es asombroso… simplemente, no dejes que la oscuridad inunde tus pasiones. De la manera en que yo lo veo, mis pasiones, son las pasiones de Dios. Más vale que creas que yo lo voy a proteger. Muchas veces, nuestros sueños han querido que los maten… pero hoy nos paramos ante esas amenazas de derrota con la luz para seguirlos alumbrando. Yo me niego a dejar mis pasiones en el abismo de otros sueños que nunca se cumplieron, sino que al contrario, quiero que mis pasiones corran hacia el camino de mi creador para mí. Algunas veces, tenemos que

“decirle al comité negativo que se reúne dentro de tu cabeza, que se siente ¡y se calle!”
(Ann Bradford)

Padre Dios,
Hoy oro por el soñador que le dijeron que podía hablar demasiado de estrellas inalcanzables. Tú los creaste así por una razón. Tú creaste un soñador dentro de cada uno de nosotros por una razón. Oro que nuestros ojos puedan ver tu luz y que no escuchen los derrotantes “no” “no puedes” y “no funcionará.” Al contrario, danos caminos para aprender y obtener conocimiento de nuestros talentos y guíanos para aprender la verdad detrás de todo lo que amamos hacer. Que no caigamos en decisiones ignorantes sino en las sabias dadas por Dios. Donde nuestros caminos son alineados con tu luz y escondidos en tu refugio hasta que nos consideres listos para que nos movamos a un ritmo acelerado para tu gloria. Ayúdanos a proteger nuestras pasiones y a no permitir que sean infiltradas por malas acciones del pasado y pensamientos condenatorios que traten de matar nuestra puesta en marcha. En el nombre de Jesús, protege nuestros corazones y redime nuestro espíritu. Nos rendimos a ti por completo. Sabemos que tú nos tienes en un lugar protegido. Gracias por los sueños. Gracias por las pasiones. Gracias por la esperanza que nos diste a través de Jesucristo para mantenernos avanzando. Gracias porque no nos dejas solos en este viaje loco. En el nombre de Jesús. Amén.

Hasta la próxima publicación…
Cynthia