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La vida no es una ciencia exacta… así como esperamos que sea. No es ni negra, ni blanca. En sí, está inmersa en tantas áreas grises y sombras de aflicción, que se sienten como que nunca te dejarán. Las caries que nos atacan, se ven como que nunca se irán. El enorme agujero profundiza nuestros nervios hasta el punto en que no cesa el dolor. Si algo se ha aprendido, es que estas sombras de caries que nos aquejan, no nos van a causar daño si no lo permitimos. Nosotros escogemos si somos llenos de la presencia tranquilizadora de Dios para que nos consuele, o escogemos perder la batalla aun cuando otros han escogido seguir.

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Los años de remisión fueron de muy corta duración. La caries salió y la raíz se dañó con sólo lo inevitable. El 2010 golpeó duro a este clan de niños grandes rogando que la vida de su padre ganara más fuerza.

EL DOLOR GOLPEÓ FUERTE

Mis pasiones en la oración y deseos de la vida, parecían estar bien lejanos de los informes de los médicos y de mi madre. Si nunca hubiese un tiempo para vivir en Utopía, este sería. Días llenos de lo que sería la perfección… sólo implicaba salud pura. No los deseos cínicos y siempre codiciosos, llenos de dinero y vanidad.

Sólo salud…

DOLOR… NO LÁGRIMAS AÚN

El 2010 y la caries golpeando la carga de muerte de mi padre, estaba regresando lentamente para una última gira. Todavía teníamos un último grito de guerra para ir adelante. Con todo el vigor y el poder, nos rendimos al único poder de lo alto que conocíamos, nos cargamos como siempre lo hacíamos. Empuñando la espada del Espíritu detrás del escudo de la fe. Sabíamos que sólo el espíritu podría guiarnos cuando nuestra confianza no tenía fronteras de a dónde acudir también en busca de refugio.

“Cynthia, Papi es fuerte. No tengas miedo. Sólo sigue orando como siempre lo hemos hecho. Papi es fuerte.” Me decía a mí misma. Mis pensamientos eran una guerra contra mi mejor juicio. La postura de miedo, era sorprendente.

“Él ya me estaba llamando a las 5am, 6am, 7am… Sólo para pedir oración. Tengo miedo. Se debe sentir débil.” Ya no me sentía como la preciosa “niña de papá” del hombre que todo lo podía que me crió. Él me necesitaba. Yo lo sentí débil. El miedo golpearía y la oración comenzaría.

VINIERON MIS LÁGRIMAS. ESTA VEZ, NO INENTÉ AGUANTARLAS.

Durante el último año, mis padres se habían ido a vivir a Puerto Rico. La distancia me lastimaba al saber que mi papi no estaba a nuestro alrededor durante este tiempo en el que sabíamos era difícil.

“Papi, ¿cómo estás?” yo llamaría a preguntar.

“Feliz de la vida”, papi contestaría sin duda en su tono.

“Papi, ¿estás seguro? Me tienes preocupada.” Yo intentaría presionar la verdadera respuesta.

“Mi santa, no te alarmes. Nunca podría ser más feliz de la vida. Voy a estar pronto con mis hijos”. Me contestó.

“Ok. No puedo esperar!”… Preocupada, le pedí que me pasara a mi madre. Sólo su tono afirmó lo obvio. Estaba cansada de ser una enfermera de tiempo completo.

DOLOR EN SILENCIO

“Si alguien fuera a ver mi dolor, no lo entendería. ¿Es mi falta de fe mostrar todo lo que yo hubiera dado para quitar el dolor y todo el sufrimiento de mi padre?” Mis pensamientos corrían a diario y un mejor momento, parecía un lugar que nunca existiría otra vez. Mis pensamientos empezaron a caer en un mundo terrenal lleno del dolor con el que mi padre estaba luchando. Mis manos estaban atadas y sólo Dios sabía cómo desatarlas.

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Mi tribu y yo fuimos al aeropuerto y vimos la cabeza de lindo pelo blanco de este guerrero. Mientras me estacionaba y me bajaba para saludarlo, mis ojos se llenaron de lágrimas en el lugar de este encuentro tan esperado. Mi Papi, había regresado a casa. Cuando lo estaba llevando, vi a un hombre frágil con dolor mientras caminaba – entre cada paso, una sonrisa de emoción crecía con el alivio que regresó a casa. Papi sabía que no regresaría a Puerto Rico nunca más. Había llegado a casa con sus bebés, sus propios tesoros con los que Dios lo bendijo.

Por los próximos dos meses, él estaba entrando y saliendo de los hospitales. Más tratamientos entraban en su sistema mientras él peleaba por su vida. Yo aprendí mucho de quien fue él durante las semanas que pasaron. Nos regocijábamos por cada bocado de comida que comía y por cada vaso de agua que él tomó.

Nunca dejaba de sorprenderme cómo cuando le preguntamos, “Papi, ¿cómo te sientes hoy?” Su respuesta fue constante, “Estoy Feliz de la vida!” Durante todo este tiempo yo era fuerte, pero por dentro me sentía débil y sus palabras siempre me dio fuerza.

El que habita al abrigo del Altísimo Morará bajo la sombra del Omnipotente.  Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; Mi Dios, en quien confiaré. Salmos 91:1-2

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Sus palabras eran vagas y distorsionadas, pero entendí sus labios cuando formó un “Te Amo” en un eco en mis oídos. Ya no fueron más sus bromas las que llenaron el aire, sino el silencio mientras yacía en su cama. Él estaba en una casa de hospicio y mi familia y yo, pasábamos tanto tiempo con él como fuera posible. Los aires, estaban llenos de canciones, oraciones, recuerdos, historias de hace mucho tiempo y AMOR filtrado en todas.

“Sólo un día más”… mis oraciones parecían decir.

“Por favor Dios, quítale este dolor…” era todo lo que yo podía modular.

“Papi, te amo” Le dije suavemente en su oído. Él asintió con su cabeza.

“Papi, dime que me amas… por favor…” Yo estaba siendo completamente egoísta y sabía que a él le dolía hablar. Aun así, para mi agradable sorpresa, él se volteó y sacó las palabras más importantes alguna vez habladas a través de sus labios hacia mí, “Te Amo mi Santa”.

…y ya… lo último que escuché de su voz.

Un par de días después, mi familia y yo nos paramos rodeando su cama, diciendo adiós. Fue tiempo. Papi yacía ahí en una habitación solemne, en paz. Sus signos vitales fueron declinando y mi madre hermosa, se rindió ante él diciendo,

“Radamé, gracias por enseñarme cómo amar, cómo respirar, y cómo amar otra vez. Tú me enseñaste quién era Dios verdaderamente y cómo en rendimiento a Él, nosotros fuimos capaces de tener una preciosa vida juntos. Juntos tuvimos tres hijos que fueron levantados en el temor y exhortación de Cristo. Por ti, lo hicimos bien. Fuimos solo nosotros cinco. No te preocupes porque ellos me cuidarán. Gracias por amarme como lo hiciste. Dios, gracias por bendecirme con un hombre que fue mi mejor amigo, mi cabeza, mi amante, y mi compañero de vida. Gracias padre Dios porque tú lo escogiste para mí y a mí para él. Tú hiciste lo correcto por nosotros siempre. Radamé, no te preocupes por tus hijos porque ellos son benditos por tu legado, tu amor, tu disposición para hacer la voluntad de Dios antes que nada. Juntos, los levantamos bien.” Sus palabras llenaron el aire como si hubiera un dulce incienso que escapaba de su boca mientras el alma de Papi flotaba hacia el más allá de las puertas perladas del cielo.

Ella, les pidió gentilmente a los sobrinos de Papi que salieran de la habitación y dejaran a sus hijos llorar. Ellos salieron y mi madre no fue una esposa nunca más. Ella dejó que el sombrero de esposa flotara con su alma y nos agarró a cada uno de nosotros. Tenía 5 años otra vez cuando mi madre me agarró para darme paz. Ella hizo lo mismo 3 veces más.

Yo me pude haber enojado con mi Dios, pero inmediatamente su Espíritu me recordó,

“Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; Tu vara y tu cayado me infundirán aliento.” (Salmos 23:4)

Dios, en mi debilidad y en mis peores momentos, tú me diste fuerza y poder para levantarme. Papi peleó la buena batalla de la fe, nunca se rindió. Él luchó contra las probabilidades por más de siete años. Instantáneamente, recordé cada momento milagroso que tuvimos con él, cómo a través de cada caída, se levantaba otra vez. Recordé cómo SIEMPRE estuvimos fuertes como familia. Este clan empezó con 2 y rápidamente, se convirtió en 5… Ahora, existe una tribu entera, con el legado de un hombre asombroso, Radamé Galarza (08/13/1949 – 08/09/2010).

Papi y yo

Papi y yo

Mi boda ... {Nunca toqué el suelo ... puro amor}

Mi boda … {Nunca toqué el suelo … puro amor}

Aquí está, la familia Galarza en su esencia original. : 0) Mami, Papi Omar, Yo & Rady (Mis hermanos y yo)

Aquí está, la familia Galarza en su esencia original. : 0)
Mami, Papi
Omar, Yo & Rady (Mis hermanos y yo)

Familia de viaje a Disney Recuerdo esto como si fuera ayer! {Sip! Mi papá tiene músculos más grandes que tu papi lol)

Familia de viaje a Disney
Recuerdo esto como si fuera ayer!
{Sip! Mi papá tiene músculos más grandes que tu papi lol)

Mami y Papi {WOW! Que bello mi Papi}

Mami y Papi
{WOW! Que bello mi Papi}

Siempre será niña de papá! Papi y yo ... yo tenía 2 años aquí ...

Siempre será niña de papá!
Papi y yo … yo tenía 2 años aquí …

Papi Aquí esta en Puerto Rico. Tenia alrededor de 18 años de edad.

Papi
Aquí esta en Puerto Rico. Tenia alrededor de 18 años de edad.

Los mejores padres del mundo! Almas gemelas de amor y santos en todos los sentidos. Gracias a Dios por bendecirme con ellos!

Los mejores padres del mundo!
Almas gemelas de amor y santos en todos los sentidos. Gracias a Dios por bendecirme con ellos!

Papi {Cómo te echo de menos!}

Papi {Cómo te echo de menos!}

La familia de Galarza toditos grandes.

La familia de Galarza toditos grandes.

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Algunos se preguntarán por qué me he decidido a escribir esta breve  historia de la batalla de mi padre contra el cáncer de mieloma múltiple. Es muy importante que a través de cada circunstancia, veamos la mano de Dios tomando una gran parte para ayudarnos. A veces, hay milagros pequeños y otras veces, milagros grandes. Dios no escoge enfermar a nadie,  y mucho menos llevarse a alguien que amamos de nosotros. Me he dado cuenta todo lo que el enemigo hace para robarse nuestra paz, gozo, alegría, etc. La Palabra de Dios dice en Juan 10:10 “El ladrón viene para matar, robar y destruir.” Es muy bueno notar cómo el apóstol Juan no nos deja en un estado sombrío de desesperanza. Entonces, él termina este verso así, “Yo (Jesucristo) he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia.” Mi padre, VIVIÓ su vida… él no lamentó sus fallas pasadas ni sus caídas. Él disfrutó los momentos que tuvo con nosotros; él AMÓ y fue feliz de la vida a pesar de su circunstancia. Las dos más grandes lecciones con las que nos levantó: El poder del AMOR y el poder de la ORACIÓN.

Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.” (Mateo 6:33)

Papi nos dejó su legado de buscar a Dios primero y amar incondicionalmente, sin prejuicio ni contienda, sin drama ni dolor, sin remordimiento… Debemos amar porque a pesar de todas nuestras fallas pasadas y esqueletos en el closet, Dios nos ama y continuará amándonos PRIMERO.

Gracias por tomar este viaje conmigo. No fue fácil para mí hacer una “repetición instantánea” de este momento tan duro. Aun así, sé que alguien será bendecido por él. Soy una verdadera creyente que cuando sentimos que ya no podemos más, Él ha creado en nosotros una fuerza que es sin medida y una esperanza que va a dar a luz la vida. Mi oración es que tú puedas encontrar paz sabiendo que vas a ser fuerte otra vez. Vas a sonreír de nuevo con tus momentos más difíciles haciéndote un campeón del mundo superando los obstáculos y no rindiéndote… PERO VIVO. Oro que no estés tan protegido que construyas una pared que te aprisione… sé libre en el nombre de Jesús, y permite que SU amor te venza.

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Esta es la última página de {Papi}. Para leer las páginas anteriores de este cuento, simplemente haga clic en éstos siguiente enlace. Página 1, Página 2, Página 3, y Page 4.

Hasta la próxima…

Cynthia