Tags

, , , ,

“Me han señalado, empujado, pinchado, golpeado.. Solo estoy tratando de hacer las cosas bien, y aún, parecen estar mal. ¿Puedo ser amada otra vez?” Su navaja de afeitar continúa rozando su muñeca mientras su corazón grita silenciosamente a través de sus uñas que gotean.  Pensamientos de su abuso, pensamientos de su lucha, continúan para exprimir la bodega de su corazón. En el desorden de su desesperación, ella débil, mira a un cuadro que dibujó cuando era niña. Era un garabato y la calidad del color definitivamente, no era Picasso. Entonces sucede, que recuerda el momento que todo era mejor, ese recuerdo cuando ella no sentía dolor o lucha en la cual pensar… ese momento cuando ella no era tan perfecta, pero era perfectamente amada…

Esta semana, definitivamente ha sido una semana de reflexión para mí. Me acordé muy bien de cómo la vida puede dar tantos golpes y nublar nuestra vista para las cosas que realmente importan. Aunque mi escrito creativo de encima, fue sólo ficción para mí, es un lejano clamor de la realidad de alguien más. Como madre de familia, mis hijos llegan a casa todo el tiempo con piezas diferentes de su arte. Ellos, pintan casi siempre, por fuera de las líneas. ¿Qué ven ellos cuando están creando? Estoy segura que ellos imaginan una obra maestra descifrada ante sus ojos. Cuando el papel llega a mí, es arrugado, a veces, con pequeños agujeros, los esquemas de color, pueden ser color café y más café (jajajajaja) AÚN!!!!! Es mi trabajo ver su corazón detrás de todo lo que ellos hacen.

Como madre de familia, como la mayoría de ustedes, colgamos esa obra justo en nuestra nevera, para mostrarle al mundo {o a la parte del mundo que entra en nuestra casa :o)}, que vean este precioso trabajo de perfección.

De la misma manera, nosotros a veces, nos arrugamos, nos dolemos y somos mucho menos que perfectos cuando vamos a Dios con todo lo que hacemos. Nos alejamos tanto, hasta el punto que no queremos ni siquiera ser vistos. Independientemente de lo que vemos, nos estamos entregando al Padre completamente. Él ve nuestro corazón en todo lo que hacemos. Como un padre orgulloso, Él pone nuestra obra en la nevera, para mostrarle al mundo cuán orgulloso está de nosotros.

Yo te animo y te reto esta semana, a que cambies la percepción de cómo te ves a ti misma por la forma que Dios te ve. Es sólo cuestión de tiempo, para que te des cuenta cuán orgulloso está Él de ser tu Padre.

– Cynthia